No se trata de tener más coraje. Se trata de tener el propio.

Durante años pensé que el marketing era aprender a hacer mejor lo que otros ya hacían. Hasta que entendí que el verdadero problema no es la falta de estrategia, sino la búsqueda de una valentía ajena.

“Every man has his own courage, and is betrayed because he seeks in himself the courage of other persons.” — Ralph Waldo Emerson

Hace tiempo vengo dando vueltas sobre el concepto de coraje. Más de 13 años, para ser exacta. Un texto que se me apareció disfrazado de casualidad fue el mismo que, durante todos mis años haciendo marketing, se me reaparecería una y otra vez: anclado, terco, testarudo, pidiéndome que lo escuche.

The Heart de Edvard Munch

Durante años trabajé, si se quiere, equivocadamente. Perseguí la idea de hacer lo que todos estaban haciendo, porque si todos lo hacían, entonces eso debía ser lo correcto. Aunque mi pulso, mi voz interior, dijera otra cosa. “Por ahí no es”, me susurraba la intuición, y me devolvía a ese texto que caprichosamente volvía una y otra vez, aun cuando yo no estaba dispuesta a creer en las señales.

Trabajando con múltiples marcas y enamorándome de las historias que traían, no hice más que confirmar lo que ese concepto de coraje intentaba decirme: no hay nada como la autenticidad. Aunque cueste. Aunque parezca el camino más complejo. Aunque muchas veces implique exponerse.

Solo puedo pensar en las marcas que, como las personas, eligen atravesar su propia autenticidad. Marcas que no se quedan en el “debería”, sino que se animan a seguir la coherencia interna que las guía. “Cuesta mucho ser auténtico”, dice La Agrado en Todo sobre mi madre. Y ya ahí estaba dicho el precio de esa tarea.

¿Pero qué hubiese sido de muchos de nosotros sin esos fundadores o esas marcas que se atrevieron a ir por más? ¿A desafiar el status quo en pos de una verdad propia? ¿Acaso no son esas decisiones las que terminan dejando huella en la historia?

Después de años trabajando con marcas, entendí que el verdadero problema no suele ser la falta de estrategia, sino la búsqueda de una valentía ajena.

No se trata de tener más coraje.
Se trata de tener el propio.

Y el marketing sostenible empieza exactamente ahí.

Sé parte de un marketing sostenible

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